El consumo de porros (véase marihuana o cannabis y el THC –tetrahidrocannabinol– como principio psicoactivo del cannabis), ha ganado popularidad en la sociedad actual, pero sus efectos en la personalidad son a menudo ignorados. La percepción de que es una droga inofensiva se enfrenta a la realidad de sus impactos en la salud mental. Diferentes estudios han identificado cambios negativos en la personalidad de los usuarios, tales como el individualismo y la falta de empatía. También se han observado problemas cognitivos que pueden afectar tanto la vida personal como profesional.
Impacto de los porros en la salud mental
El consumo de marihuana puede acarrear serias implicaciones para la salud mental, afectando el estado emocional y psicología del individuo. A continuación se exploran diversos aspectos sobre cómo influye esta sustancia en la salud mental.
Ansiedad y cambios de humor
Los efectos de los porros en la ansiedad y los cambios de humor son notorios y muchas veces preocupantes. Aunque algunas personas usan la marihuana con la esperanza de calmar sus inquietudes, el uso prolongado puede resultar en un efecto contrario.

Cómo la marihuana provoca ansiedad
El consumo habitual de marihuana o cannabis puede alterar el equilibrio de neurotransmisores en el cerebro, como la serotonina y la dopamina, lo que puede llevar a un aumento de la ansiedad. Por ejemplo, los consumidores frecuentes reportan experimentar picos de ansiedad, especialmente cuando se encuentran sobrios o en momentos de estrés. Este círculo vicioso se hace más pronunciado, ya que la persona puede recurrir a fumar más para manejar su ansiedad, lo que termina por incrementar el problema a largo plazo.
Relación con los síntomas de depresión
Diversos estudios especializados han encontrado una conexión entre el uso de cannabis y la depresión. Por un lado, algunos consumidores creen que la marihuana les ayuda a lidiar con su estado de ánimo; sin embargo, investigaciones indican que el uso crónico puede estar asociado con un incremento en los síntomas depresivos. La dependencia a la droga puede dificultar la capacidad para enfrentar problemas y superar situaciones adversas, lo que podría contribuir a un estado emocional más bajo.
Trastornos psicológicos y cannabis
La marihuana no solo afecta la salud mental y la emocionalidad, sino que también puede estar relacionada con trastornos psicológicos más severos, como la psicosis.
Psicosis y trastorno bipolar
El consumo de marihuana se ha asociado con la exacerbación de trastornos como la psicosis y el trastorno bipolar. En personas con antecedentes familiares de enfermedades mentales, la marihuana puede ser un desencadenante potencial. Se ha demostrado que el uso de cannabis puede intensificar los síntomas de la psicosis, incluyendo alucinaciones y delirios, lo que representa un riesgo significativo para quienes ya luchan con estos trastornos.
Efectos en el sistema nervioso
Por otro lado, el consumo de marihuana o cannabis afecta al sistema nervioso central, donde interfiere con las funciones cognitivas esenciales. Esto puede resultar en alteraciones en la percepción, el estado de alerta y la coordinación motora. Con el tiempo, los usuarios pueden enfrentar consecuencias negativas no solo a nivel psicológico, sino también en su capacidad para realizar actividades cotidianas de manera efectiva.

Cambios en la personalidad por el consumo de porros
El consumo de porros tiene implicaciones significativas y directas en la personalidad de quienes los utilizan de forma habitual. Estos efectos pueden manifestarse en diversos aspectos personales y sociales, alterando las relaciones y la forma en que las personas se perciben a sí mismas y a los demás.
Individualismo y falta de empatía
Uno de los cambios más alarmantes observados en los consumidores regulares de cannabis es el aumento del individualismo y la falta de empatía. La sustancia parece afectar la capacidad de las personas para conectar socialmente con los demás.
Aislamiento social y emocional
El uso prolongado de marihuana puede llevar a un aislamiento tanto social como emocional con todas las consecuencias que ello acarrea. Muchos usuarios reportan una desconexión de la realidad que les rodea, lo que contribuye a un sentimiento de soledad. Esta desconexión se hace evidente en situaciones donde la interacción social es fundamental, provocando que el individuo prefiera la comodidad de estar solo o bajo el efecto de la sustancia que relacionarse con otras personas.
Deterioro de relaciones interpersonales
El deterioro de las relaciones cercanas es una consecuencia común del consumo de marihuana. La falta de empatía puede llevar a conflictos en relaciones familiares y amistosas. Las personas que consumen frecuentemente pueden descuidar las necesidades emocionales de los demás, lo que provoca resentimientos y malentendidos desembocando en discusiones. Esta dinámica no solo afecta al individuo, sino que también repercute en su entorno, creando un ambiente de tensión y desconexión tanto social como familiar.

Síndrome amotivacional y sus efectos
El síndrome amotivacional es otro efecto preocupante asociado al consumo continuado de cannabis. Este fenómeno se caracteriza por una apatía creciente hacia las actividades que suelen proporcionar satisfacción, incluyendo el trabajo y los hobbies.
Impacto en la vida diaria
Los individuos que desarrollan este síndrome a menudo tienen dificultades para mantener rutinas diarias. Se vuelven menos propensos a establecer y alcanzar objetivos, lo que puede traducirse en problemas académicos o laborales. Esta falta de motivación se manifiesta en un abandono general de actividades que anteriormente disfrutaba, afectando gravemente su calidad de vida.
Consecuencias a largo plazo
Las consecuencias del síndrome amotivacional pueden extenderse a largo plazo. Los individuos pueden enfrentarse a una profunda insatisfacción personal, así como a una mayor dificultad para reintegrarse en el ámbito social y profesional tras dejar el consumo de marihuana. Esta apatía prolongada puede crear un ciclo vicioso en el que la persona se siente incapaz de escapar de su situación actual, perpetuando el aislamiento y la desmotivación.
Efectos negativos del cannabis en la cognición
El consumo de cannabis puede tener repercusiones significativas en la función cognitiva. Estos efectos de los porros afectan tanto la memoria como la concentración, aspectos fundamentales para el desarrollo diario de las actividades personales y profesionales.
Problemas de memoria
Los problemas de memoria asociados al consumo de cannabis han sido ampliamente investigados. El uso regular de marihuana puede interferir de manera notable con la capacidad de recordar información, tanto a corto como a largo plazo.
Funciones cognitivas afectadas
Los usuarios frecuentes de cannabis suelen experimentar dificultades en diversas funciones cognitivas. Entre estas, la capacidad de atención, la velocidad de procesamiento de la información y la memoria de trabajo se ven comprometidas. Esto puede resultar en problemas para aprender nuevas habilidades o recordar detalles importantes en situaciones cotidianas.
Persistencia de los efectos
Los efectos negativos de la marihuana sobre la memoria no siempre son efímeros. Investigaciones han demostrado que incluso después de cesar el uso, algunos individuos continúan enfrentando problemas de memoria. Este fenómeno sugiere que las consecuencias del consumo pueden ser duraderas, afectando la calidad de vida y el rendimiento académico o laboral a largo plazo.
Alteraciones en la concentración
La concentración es otra área afectada por el consumo de porros. Muchos consumidores experimentan un descenso en su capacidad para enfocarse en tareas específicas, lo que puede interferir gravemente en su rendimiento general o provocar situaciones peligrosas por falta de concentración.

Afectación en el rendimiento académico
El impacto del consumo de porros en la concentración puede ser especialmente preocupante en el ámbito académico. Los estudiantes que consumen cannabis regularmente tienden a presentar calificaciones más bajas y mayor dificultad para completar tareas o asistir a clases. Estas alteraciones en la concentración pueden llevar a un ciclo de desmotivación y abandono escolar, con repercusiones significativas en el futuro educativo de los jóvenes.
Dificultades en el trabajo diario
En el ámbito laboral, la falta de concentración derivada del consumo de cannabis puede resultar en un rendimiento ineficaz en su puesto de trabajo. Los trabajadores afectados por esta adicción pueden enfrentarse a importantes desafíos al realizar tareas que requieren atención y precisión. Esto no solo puede comprometer la productividad, sino que también puede afectar a la seguridad, la calidad del trabajo e incluso las relaciones con compañeros y superiores, generando un ambiente de trabajo tenso y complicado.
Riesgos físicos asociados al consumo
El consumo habitual de marihuana, aunque a menudo considerado como una sustancia blanda, conlleva riesgos físicos que pueden afectar gravemente la salud. Es crucial entender las repercusiones en la salud cardiovascular y pulmonar, así como otros efectos adversos que pueden aparecer con el uso prolongado.
Salud cardiovascular y pulmonar
Complicaciones vasculares
El uso de porros puede provocar diversas complicaciones cardiovasculares. Los cannabinoides presentes en la marihuana afectan la función del sistema cardiovascular. Esto puede resultar en un aumento de la frecuencia cardíaca, lo que aumenta la carga sobre el corazón. Este efecto puede ser perjudicial, en especial para personas que ya presentan enfermedades cardíacas o condiciones de salud preexistentes.
Se ha evidenciado que el consumo habitual de marihuana se asocia con un riesgo elevado de hipertensión y problemas circulatorios. Con la afectación vascular, se incrementa la posibilidad de accidentes cerebrovasculares y otros eventos cardiovasculares que pueden comprometer la vida de los consumidores incluso a medio plazo.

Daños por inhalación de humo
El acto de fumar marihuana puede ser tan perjudicial para los pulmones como fumar tabaco. La inhalación del humo de cannabis introduce una variedad de toxinas y carcinógenos en el sistema respiratorio. En la mayoría de las ocasiones los porros se elaboran mezclando el cannabis con tabaco, ya sea en forma de picado de marihuana o en forma de terrón de polen (comunmente denominado chocolate o polen según su estado). Esto lleva a sus consumidores al desarrollo de bronquitis crónica y otras afecciones pulmonares, que pueden dificultar la respiración y generar problemas resiratorios a largo plazo.
Las investigaciones médicas han demostrado que los fumadores de marihuana pueden experimentar una disminución en la función y capacidad pulmonar, con síntomas que incluyen tos crónica y flema. Las personas que fuman porros son susceptibles a infecciones respiratorias de diversa índole, ya que el humo irrita las vías respiratorias y compromete el sistema inmunológico.
Otros riesgos para el cuerpo
Comparación con otras sustancias
Al comparar la marihuana con otras sustancias, surgieron evidencias que indican que sus efectos sobre la salud física no son necesariamente menores. Si bien se suele argumentar que es una alternativa más segura en comparación con drogas consideradas duras, esto no significa que carezca de consecuencias nocivas. De hecho, la combinación de consumo de cannabis con otras sustancias, como el alcohol, puede intensificar los riesgos físicos y psicológicos.
Los síntomas y problemas de salud derivados del consumo de marihuana a menudo se normalizan o minimizan en el contexto social. Sin embargo, las estadísticas y estudios muestran que los riesgos físicos están muy presentes, afectando la calidad de vida de los usuarios.
Estrategias para dejar de fumar porros
Desde Brisa Adicciones te damos algunas claves para poder dejar de fumar porros. Eso implica por un lado reconocer la adicción a la sustancia y por otro lado, adoptar un enfoque proactivo para enfrentar la dependencia. A través de diversas estrategias, es posible cambiar patrones de consumo y mejorar la calidad de vida de la persona adicta al cannabis.
Reconocimiento del problema
El primer paso para dejar de fumar porros es reconocer que existe un problema. Este proceso implica una introspección profunda y una toma de conciencia de cómo la marihuana ha impactado en la vida del individuo.
Identificación de síntomas y desencadenantes
Es crucial identificar los síntomas de dependencia. Estos pueden incluir, entre otros:
- Deseo incontrolable de consumir marihuana.
- Necesidad de aumentar la cantidad consumida para alcanzar los efectos deseados.
- Falta de interés en actividades que antes resultaban placenteras.
- Dificultades en las relaciones interpersonales debido al uso de la sustancia.
Además, distinguir los desencadenantes que llevan al consumo es vital. Los estresores emocionales, situaciones sociales específicas, o el aburrimiento pueden actuar como catalizadores. Reconocer estos desencadenantes permite desarrollar estrategias efectivas para evitarlos.

Herramientas para la autorreflexión
La autorreflexión proporciona claridad sobre las motivaciones detrás del consumo de porros. Algunas herramientas útiles incluyen:
- Llevar un diario sobre el consumo y las emociones asociadas.
- Practicar la meditación o el mindfulness para aumentar la conciencia del presente.
- Establecer un registro de metas personales y evaluar el progreso regularmente.
Estas prácticas no solo facilitan una mayor comprensión del comportamiento, sino que también fomentan un sentido de control sobre la propia vida.
Tratamiento de adicciones en nuestro centro
La búsqueda de ayuda profesional en Brisa Adicciones, centro de desintoxicación en Málaga, puede resultar fundamental para quienes desean dejar de fumar porros sobre todo para personas con una fuerte adicción al cannabis. Atacar la raiz de la adicción combinado con un un enfoque psicológico integral que combine terapia y apoyo emocional puede marcar una diferencia significativa en el proceso de recuperación y una baja tasa de recaída.
Métodos de apoyo profesional
Existen diversos métodos que los profesionales emplean para ayudar a los pacientes a superar la adicción al cannabis. Entre ellos se encuentran:
- Terapia cognitivo-conductual, que ayuda a modificar patrones de pensamiento y comportamiento asociados al consumo.
- Grupos de apoyo, donde los individuos pueden compartir experiencias y recibir apoyo de personas que enfrentan retos similares.
- Programas de desintoxicación, que ofrecen un entorno controlado para abandonar la sustancia y comenzar luego el proceso de recuperación.
Estos enfoques ayudan a establecer un camino hacia un estilo de vida más saludable y libre de sustancias.
Beneficios de pedir ayuda
En Brisa Adicciones estamos a tu disposición siempre para ayudarte a salir de este círculo vicioso que ha provocado el cannabis. Solicitar apoyo para dejar de fumar porros tiene múltiples beneficios. Algunos de ellos son:
- Acceso a recursos y conocimientos que facilitan el proceso de desintoxicación.
- Establecimiento de un sistema de apoyo social, que es esencial para mantener la motivación.
- Identificación de estrategias adaptadas a las necesidades individuales, lo cual incrementa las probabilidades de éxito.
Reconocer la importancia de una terapia profesional puede ser un cambio significativo en el camino hacia la recuperación, la mejora de la salud mental-emocional y por tanto clave para evitar futuras recaídas.

Mitos y realidades sobre el consumo de marihuana
La creciente presencia de la marihuana o cannabis en la cultura popular ha conducido a la proliferación de mitos y realidades sobre su consumo. En Brisa Adicciones vemos fundamental desmitificar algunas de estas creencias para entender mejor los efectos que puede tener para la salud y la vida diaria de las personas.
Desmitificación de la dependencia
Uno de los mitos más persistentes es la idea de que la marihuana nunca causa dependencia. Sin embargo, la realidad es que puede generar numerosos problemas y graves consecuencias en un número considerable de personas, sobre todo si lo consumen y realizan actividades que requieran concentración y precisión.
Evidencia científica sobre la adicción
Diversos estudios especializados han evidenciado que el consumo de cannabis puede llevar a una adicción a la sustancia y los efectos del principio psicoactivo, el THC (o tetrahidrocannabinol) convirtiéndose en un problema para quienes la consumen de forma regular.
Aproximadamente un 9% de las personas que consumen cannabis desarrollan una dependencia directa; cifra que aumenta al 17% si se comienza a consumir en la adolescencia. Estos datos revelan que, aunque a menudo se subestime, el uso de cannabis puede tener consecuencias serias en la vida de los individuos y constituir la puerta de entrada a otras sustancias adictivas más potentes.
Testimonios de personas afectadas
Los relatos de quienes han luchado con la adicción al cannabis son reveladores. Muchas personas al empezar a consumirlo lo hacían por curiosidad o para relajarse, pero con el tiempo se dieron cuenta de que necesitaban aumentar rápidamente la dosis para sentir los mismos efectos. Esto llevó a problemas en sus relaciones personales y en su rendimiento en distintas áreas de su vida. Estos testimonios con los que nos encontramos a diario en Brisa Adicciones, subrayan la necesidad de tomar en serio el potencial adictivo del cannabis.

Realidades del uso recreativo. Concluiones
Otro mito común es que el uso recreativo de la marihuana es completamente seguro y no conlleva riesgos. Esta creencia está muy extendida, especialmente entre jóvenes que piensan que al ser una «droga blanda» no puede tener consecuencias graves ni para la salud ni como sustancia adictiva.
Diferencias con otras drogas legales
Aunque el consumo de cannabis es a menudo comparado con el de alcohol o tabaco, es crucial entender que sus efectos son diferentes. Mientras que algunas sustancias legales, como el alcohol, suelen estar más reguladas y su consumo parece estar ‘controlado’, el cannabis puede afectar a cada persona de maneras distintas. Esto se traduce en un espectro de posibles efectos adversos que pueden ser mucho más amplio de lo que se percibe.
El uso recreativo de la marihuana no está exento de riesgos. Puede inducir problemas relacionados con la salud mental, como ansiedad y depresión. Asimismo, efectos adversos en la memoria y la capacidad de concentración pueden aparecer y persistir con el tiempo. Por lo tanto, lograr una percepción clara y objetiva sobre el consumo de cannabis es vital para prevenir complicaciones en el futuro.
——————–
Brisa lo formamos un equipo de profesionales psicólogos y terapeutas que vamos a acompañarte en cada paso del camino hacia tu recuperación a través de terapias especializadas y un entorno de apoyo cercano, confiable y protector durante todo el proceso.
Contamos con un teléfono activo para el paciente los 365 días del año, incluyendo festivos, fines de semana y Navidad
Brisa – Centro Sanitario Terapéutico Especializado en Adicciones
C/ Armengual de la Mota, Nº 27, 2ª Planta. 29007 Málaga.
C/ Don Cristian 19, 2ºC, 29007 Málaga.
Telf: 644 25 64 92
informativas@brisadicciones.com